A veces no sé que sería de
mí si los libros tuvieron entrada para audífonos y vaginas en la contraportada.
Tal vez nunca saldría de mi casa.
Yo escribo más para alejar la demencia que para atraer
la cordura.
A mí lo que me fascina es editar mis borradores. Publicar mis textos es solo la
cereza en el pastel.
A mí me gusta escribir de
forma que el lector se quede pensando si soy muy bueno en esto o si en verdad
soy un estúpido.
Que mi pluma no se alimenta de tinta es bien sabido,
puesto que mis palabras están selladas bajo el olor y color del veneno mezclado
con bilis.
Hay tres maneras en las que puedes escribir: pensando
en el pasado, en el presente o en el
futuro.
Me parece igual de importante escribir la misma cantidad de mentiras y verdades. Ambas son tan reales como tú o yo.
A veces escribir una palabra no le da el suficiente
poder que uno necesita, no puedes decir sólo mierda y esperar que la gente se
sorprenda, tienes que decir ¡mierda! En
itálica para que se sienta más fluido o MIERDA subrayadito para que sea
una palabra concreta , que coloque sus residuos dentro de la mente del lector.
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