Razones por las que Guadalajara apesta.

Por su saludo. Nunca, y repito sin pesar, NUNCA desde que he llegado aquí alguien me ha saludado estrechando mi mano y viéndome a los ojos. En vez de eso, me han dado todo tipo de alternativas a un saludo, desde chocar las manos, arrimar las manos, aventar las manos, etc. Y no hablemos de un gustoso saludo y abrazo, eso simplemente está fuera de la cuestión. Esta gente es frívola y dispersa por un solo hecho y ese es que no se saludan bien. De la forma en la que te saludan te hacen sentir como si no te respetaran como humano, como si no te merecieras un buen saludo. Yo digo A la mierda. Por eso cuando voy a clases por las mañanas levanto el dedo de en medio y les digo “Qué pedo pinches putos” sin siquiera voltear a verlos. A ver quién puede tener menos respeto por el otro.
Por sus poetas. Conozco dos que admiro y veinticuatro que detesto. 24. A la mayoría los conocí una vez que me invitaron a un encuentro de escritores. ¿Y para qué me quería encontrar con ellos? No sé, ahora me les pierdo. Algunos de ellos hasta me comentan aquí, en este mismo blog. Hasta hay uno que me gustaría decirle, “Wey, escribes de la verga pero estás bien guapo”. Aunque no soy gay… pero por él lo sería... EN FIN, con los poetas de esta ciudad me ha pasado un deja vú eterno. Cada que los veo dicen los mismos poemas una y otra vez. Además, abusan del micrófono cada que tienen una lectura de poesía. La última vez me tocó una chava que después de leer los poemas que traía en hojas sueltas se puso a leer lo que había guardado en su celular. Siempre que empiezo a hablar de los poetas jaliscienses me pregunto ¿qué chingados les pasa? ¿Qué están haciendo, dios mío? No se respetan ni respetan al público, aparte de que en su mayoría escriben horrible. A veces he tenido sueños lúcidos donde los veo diez años en el futuro metidos en un cubículo con un traje gris comprado en Liverpool y diciéndose “no fui un mal poeta, sólo tuve mala suerte”. Y cuando esos sueños pasan, me muero de la pinche risa.
Por su comida. ¿Han oído hablar de algo que se llama tacos? Es una comida tradicional de México. Consta de una tortilla de maíz como soporte y guisados varios en la parte de arriba, dependiendo del gusto del comensal. Aquí en Guadalajara lo desconocen. Ellos creen que saben, pero la verdad es que no. ¿Esta es la comida tradicional que nos representa en otros países? Qué vergüenza. Me moriría de pena si un alemán me dijera que conoce la torta ahogada.
Por sus jotos. Porque esta ciudad no tiene gays, ni hombres homosexuales. Tiene jotos. Jotitas, chamaquitas traviesas. Nunca había sufrido de tanto acoso homosexual en tan corto tiempo. Me han hecho piropos carteros, ruteros, divas de la noche, albañiles… ¿en qué ciudad los albañiles le chiflan a los hombres? Por Dios santo, la barbarie. Cuando un hombre de clase baja ha perdido el gusto por las piernas de una muchacha no hay más que decir. Y no crean que yo me ando buscando a esta gente, los jotitos llegan a ti sin que te lo esperes. ¿Ustedes creen que yo subo a los camiones pensando que el chofer me va a ofrecer una velada romántica? ¿O que abro la puerta de mi casa esperando que sea un señor calvo ofreciéndome sexo casual? Me imagino que tener mujeres tan hermosas y al mismo tiempo tan despiadadas volvió cada generación más loca de amor hasta que tuvieron que inclinarse a la homosexualidad como válvula de escape a todas sus pasiones no cumplidas.
Por sus mujeres. Por que con ninguna de ellas he tenido una relación decente. No se diga una amistad. Las tapatías son el perfecto ejemplo del pez que muere por la boca. Tienen tanta belleza dentro de ellas y se sienten tan culpables de ello que no creen merecerse el amor, la compañía, la ilusión de un amante. Es mucho para ellas. Ellas creen que se merecen el peor de los maltratos, que el peor de los idiotas sea su pareja. Y los buscan, machos, insensibles y estúpidos. Muchísimas otras mujeres en el mundo hacen esto, pero aquí es más que una regla general: les viene incluido en los genes. ¿De qué tipo de bestia descienden estos mounstros?


Este texto continúa en: Razones por las que Guadalajara apesta revisado: El odio de Anónimo.

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