Las tres cosas que necesito para vivir.



Me encontraba caminando en un enorme desierto
jadeando, exhausto hasta los huesos
cuando la aparición de una lámpara medio enterrada en la arena
me dio nuevas esperanzas.
Un genio salió de la lámpara
con el cabello arreglado hacia atrás
ropa con hilado de oro
y flotando como un busto en medio de una nube.
Me saludó y se presentó
con una formalidad majestuosa que me hizo sentir aún más indigno
de su presencia
Dime ¿cuáles son las tres cosas en esta vida con las que no puedes vivir?
Me preguntó, con su voz entonada y de acento académico.
Sin dudarlo, porque era una pregunta que ya me había hecho a mi mismo antes,
le contesté:
Agua, pan y marihuana. En ese orden.
El genio se río y después aplaudió.
Bien, pues es bueno saberlo.
Ha sido un gusto conocerte, viajero, no pasa gente tan agradable por aquí
muy seguido.
Su cuerpo se esfumó y el humo entró por la boquilla de la lámpara
la cual la arena se encargó de volver a enterrar.
Continué el agotado camino
pensando
que tal vez el día de hoy el genio sólo estaba curioso.

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