Sobre la vida, la muerte y el camino de en medio.

-No puedo dejar de pensar que la creación del cuerpo humano es, en esencia, un tumor.

-Cada logro que tengas, cada victoria, será un barrote más en la cárcel de tus sueños. Al final, cuando hayas obtenido todo el éxito que en la vida pudieras tener, no habrá forma alguna de empezar a cometer errores y empezar de nuevo. Esa felicidad, esa perfección en tu vida te hará prisionero de tus propios logros, y tendrás que morir sabiendo eso.

-De alguna forma nuestros padres siempre nos cobran como fue que les arrebatamos su soledad. La soledad es algo que se pasa en el árbol genealógico, porque nunca vuelve a ser la misma después de tener un hijo.

-Las cartas suicidas son el soporte más importante de la poesía.

-A través de las enfermedades es como mejor se puede conocer a una persona, pues en ellas refleja tantos sus debilidades como sus fuerzas.

-Con las enfermedades llega el aprender. Una enfermedad hace que te detengas por un momento y voltees hacia dentro de ti mismo. Te habla de tu persona, de tus deficiencias. Te acerca a la muerte para que puedas extrañar la vida y valorarla. Por eso mientras más tiempo pase enferma una persona con mayor seguridad su inteligencia se desarrollará fructíferamente.

-No hay mejor manera de demostrar una vida plena que a través del suicidio. Es la forma en la que uno se da el lujo de ser partícipe en cualquier acción de su vida, manifestando de esta forma un pleno control a lo largo de la existencia.

-Me niego a pensar en la muerte como un final siendo que verdaderamente es una opción.

-En realidad no busco la muerte, lo que me gustaría hacer es postergar mi existencia. Postergarme, aplazar mi vida al menos una década y regresar fresco, con ánimo.

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