Familia ejemplar/ Padre.

Ahora sí, con mi nueva esposa en nuestra luna de miel. Tal vez Tlaquepaque no suene como un gran lugar, pero mientras estés con la persona que amas ¿qué mas da? Caminar por las calles empedradas parándonos en cada tienda artesanal a sabiendas de que no teníamos el dinero para comprar los muebles, pero aún así yo diciendo “Fíjate, esto quedaría muy bien dentro de nuestro departamento”. Hacer ilusiones es algo que se aprende a lo largo del matrimonio, después se vuelve hasta mecánico. Ni siquiera la necesitas hacer pero las haces, es cosa de sonreír y decir que todo va a estar bien. Es cierto que con mi esposa y con mis dos hijos era un tanto infeliz, pero el problema es que aunque llevo una semana casado con esta mujer y estamos en luna de miel, soy aún más infeliz. ¿Qué me queda hacer? ¿Regresar y suplicar perdón es una opción?
Ella entra a una tienda y empieza a ver unas hamacas con conchas de mar a la punta de cada hilo, más preciosas que el mismísimo mar, pero me recuerdan a mi exesposa. Ella y yo nos conocimos en la playa, un día que estaba vendiendo collares con conchas a todos los que se asoleaban. Flechazo a primera instancia, pero con esta mujer, con esta mi nueva esposa, nada. Estaba con ella más por tener conocimiento de que estaba embarazada, pero fuera de eso no quería una nueva vida con esta mujer. Menos cuando seguía amando a mi otra esposa, pero qué se le podrá hacer, nada es perfecto. Le conté a mi hijo mayor sobre el divorcio antes de que su madre se lo dijera, pero aún así tenía poco tiempo para salirme con la mía, ya que de seguro escribiría algo sobre esto y ella se daría cuenta de que le había dicho. Ni modo, ahora tenía una esposa diez años más joven, con curvas pronunciadas, ingenua, casi que virgen por no decir que tenía todo en su lugar, bien apretado, el sueño de todo hombre. Pero por otro lado, no estaba contento ¿por qué? Traté de pensar en algo que justificara mi falta de entusiasmo pero no encontré nada a la mano. No quería ni regresar con mi esposa ni estar casado con esta estúpida.
-Hay que ponerle un nombre a nuestra hija- ella dijo. ¿Qué sería bueno? El único nombre que se me ocurría era el de Paloma, y eso es porque cuando mi ex-esposa estuvo embarazada dijo “ si tenemos una niña hay que ponerle Paloma, ese nombre me gusta mucho” ¿Sería una falta de respeto si le pusiera el mismo nombre a otra niña que no fuera suya? Qué va, de todas maneras nunca tuvo niñas, así que no debería de importarle en lo absoluto. Mis pensamientos daban vueltas y sondeaban entre varias personas empezando por mi primera esposa hasta mi último hijo. Se supone que esto me haría feliz, esto en específico, una luna de miel con otra persona que no fuera mi esposa, una nueva vida que empezaba desde cero, pero no me hacía feliz. Sólo un poco más miserable, más miserable de lo que ya era en un principio.
Estornudé tres veces: ¡Achú! ¡Achú! ¡Achú! Y saqué un kleenex para limpiar mi nariz. Mi nueva y flamante esposa dijo en ese momento
-Cuando estornudas significa que alguien está pensando en ti- y yo le respondí
-¿Ah si? No tengo la mínima idea de quién podría haber sido-
Ni la más remota idea de quién ó quienes podrían haber sido.

Entradas populares