Familia ejemplar/ Madre.

Tomé una pastilla de prozac en lo que mi hijo no veía. Con suerte y eso me ayudaría para armarme de valor y decirle lo que le tenía que decir. La verdad es que aunque mis hijos no sabían, lo más seguro es que tampoco les importara. Su padre siempre fue así, distante, al menos con el menor siempre lo fue. Hace como 3 años en Navidad dijo que se tenía que ir porque le tocaba trabajar turno de noche, pero a la larga descubrimos que en realidad iba a celebrarlo con otra mujer. Mis hijos y yo nos hicimos de la vista gorda, claro, pero ya para este último año casi hasta le mandamos canasta de obsequios a la otra mujer. Lo peor no era eso, claro, era el hecho de saber que mi esposo pensaba que de verdad me engañaba. Que no sabía nada. Eso era lo más miserable del asunto, y yo de pendeja que se lo dejaba pasar por el bien de la familia, pero ya se acabó. No sé si fue el prozac o qué fue pero al sentarme ahí frente a mi hijo (y con mi otro hijo cerca) y verle la cara sólo podía pensar en lo que había sido su niñez, en todo el tiempo que había pasado criándolo y demás, lo cual me hizo sonreír mucho y olvidar por un momento lo del divorcio. Aunque, de nuevo al pensar en lo que ya había olvidado, regresó a mi mente, y fue cuando le dije a mi hijo que nos habíamos divorciado. Al decírselo no sentí liberación alguna, sólo pude seguir viendo a su cara en lo que el rezongaba y trataba de discutir. Perdóname hijo, en este momento no me interesa si tu padre muere de cáncer, sólo déjame ver tu cara por un momento.
A veces las mujeres no pedimos gran cosa, pero eso suele pasar en los momentos incorrectos. El que no me dejara concentrarme en su rostro fue lo que me hizo llorar. Aunque intenté sobreponerme a la situación y no hacerlo porque para una mujer es doblemente triste eso: sumándole cualquier cosa que te haga llorar APARTE viene el deslave de tu maquillaje y queda en tu rostro la miseria con la que cargas. Se sufre por dentro y se sufre por fuera, claro, esto no se puede poner peor. La demás plática que tuvimos no logró componer nada, pero ¿acaso había algo que componer? El pobre niño acaba de perder a su padre, no se debe de ser muy duros. En otro momento que mi hijo volteó a ver a otros lados busqué rápidamente en mi pastillero y me di cuenta que se habían acabado las prozac. Había rivotril pero no me sentía en el ánimo para mezclarlos, prefería regresar a casa y buscar por unas prozac. Una vez vi a mi hijo mayor robarse una de mis pastillas y le di un manotazo para que se le cayera al suelo. Esa vez de verdad que me enojé, y lo supe transmitir dentro de él. Yo le dije “No te comas esas cosas, te crean dependencia”, sólo me falto decir
¿Qué no me estás viendo?

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