Familia ejemplar/ Hijo mayor.

Anoche lo estuve pensando y me llegó a la cabeza el título de mi primer libro. Poesía en caso de emergencia. Es llamativo y me hace ver lo que yo soy, un verdadero poeta. Osea si sé que he usado a mi familia para escribir mis poemas y luego no les gusta lo que escribo, pero a final de cuentas yo soy el ARTISTA, se deberían de sentir halagados de que si quiera los mencioné. Cuando estaba ahí tratando de hacer que mi hermano me saludara y él jugaba a los berrinches mientras todos los otros meseros se burlaban de mí me empezaron a nacer las ganas para matarlo. Mis cinco dedos se convirtieron en un puño, y estuve a punto de soltarle el golpe si mi madre no me hubiera interrumpido. Ay si, ensaladas ensaladas, pinche vieja enfadosa. ¿A qué le juega? Por más ensaladas que se coma no se le quita lo menopáusica, así que da igual. Lo más chido de todo esto es el divorcio. Que ella cree que yo no sé nada, pero uffff si se diera cuenta, yo me las sé de todas todas. Esto es puro material para mis escritos, osea chéquense:
Oh madre, no te tires del balcón, porque
jamás es la caída lo que mata.
Lo que mata es la depresión,
la caída sólo viene a asegurarnos
a todos
lo que ya llevaba mucho tiempo muerto.
¿Eh? Súper chido, y si mi jefa dejara de andar tomando prozac y se metiera un plomazo quedaría al tiro en mi libro. El libro que estoy escribiendo, sobre toda esta gente y en especial mi familia. Mi obra póstuma, por la que se van a pelear editores a garrotazos. Ándenle cabrones, denme más material, comentan más errores que ya saben que me encanta escribirlos. Qué bueno que soy diferente a ellos, no me aguantaría verme con la cara tan estúpida que ponen cuando están viendo la televisión, es más chéquense ahí les va otro:
En México, el sólo hecho de leer más de dos libros al año
es suficiente para considerarte un inadaptado social.
Todos los demás, la gente normal
gasta su tiempo viendo
futbol ó programas de chismes.
Nosotros, los locos, podemos pasar un sábado por la tarde
con un libro en la mano
sin sentir estarnos perdernos de algo más interesante.
Bárbaro, soy una puta máquina, nací para esto, para la escribida, se me da bien duro, pero bueno, mejor ya ahí le paro antes de que se me sequen las ideas.
Al ir a quitar la ensalada y ver mi mamá toda llorada encima y a mí hermano enojado me di cuenta de que ya le había contado del divorcio. Obvio a mí no me dijo ni madres, pero yo me enteré por mi papá. El divorcio de mis padres me había caído como anillo al dedo. Justo en ese semestre llevaba como 5 materias reprobadas y un divorcio estaba excelente para justificar mi hueva. Además de seguro mi madre iba a estar demasiado cansada para cualquier regaño, así que me lo dejaría pasar sin mayor problema, hasta me abrazaría y diría “Yo sé que todo es culpa de tu padre, no te preocupes”.
Cuando se fueron, y estaba en la entrada despidiéndome de ellos, supe que esto era algo único, algo digno de escribirse. Y entré corriendo al restaurante, tomé pluma y servilletas y escribí un poema, así de bueno como siempre los escribo.

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