En realidad yo no sé escribir.

En realidad yo no sé escribir.
Lo único que tengo que hacer es ponerme a beber ron,
o fumar, esperar que haga efecto la droga.
Después de eso me pongo una hoja en blanco
enfrente de mí y me quedo viéndola
fijamente.
A los minutos, empiezan a salir de los poros de la hoja
pequeños gusanos negros,
muchos pequeños gusanos negros retorciéndose
y haciendo ese sonido baboso que tanto asco me da.
Levanto la palma de la mano
y empiezo a aplastarlos a todos,
hasta que la hoja se llena de ellos.
Me voy a dormir y cuando despierto
comienzo a leer.

A veces aparece un poema, a veces
un cuento.
A veces aparecen verdades incómodas que yo no quisiera
haber escrito
como esto, por ejemplo.

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