Saltémonos la parte del sermón.

Caminaba derrotado de vuelta hacia mi casa cuando un pequeño grillo saltó a mi hombro
- ¿¡Que no ves películas!? – me dijo –¡Los amantes nunca ganan!
-¿Y no me pudiste haber dicho eso antes? – le pregunté.
-Claro que no, si te lo hubiera dicho antes este cuento no existiría.

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