Rascando.

¿Te vas a quedar aquí mientras me cambio de ropa? – me preguntó ella viéndome acostado en la cama, mientras yo me rascaba la cabeza. –Me voy si tú me corres. Ella se dio la vuelta y se empezó a quitar la ropa. Esa noche nos amamos por tanto tiempo que aún me siento allí, rascándome la cabeza a su lado.

Entradas populares