Mi ex-novia.

Le pregunté por qué me amaba. ¿Por qué te amo? Sí, por qué me amas. Bueno... dijo, acercándose a mi entrepierna. La verdad es que me encanta tu verga, adoro su largo tallo y su grosor endemoniado. Nos reímos y me dio un tierno beso en la mejilla. Al siguiente día terminamos de forma brutal y poco complaciente. No me gustan las mujeres que son mentirosas, menos las que me confunden con sus otros amantes.

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