El milagro de la vida.

Mi mandíbula brincaba dentro de mi cráneo. Me estaba comiendo mis propios dientes de los nervios.
¿Y luego? ¿Qué dice?
Ella me volteó a ver aún sosteniendo la prueba de embarazo con la punta de los dedos
Es… negativo.
Ella empezó a reír de la alegría y yo la abracé con entusiasmo. A veces el milagro de la vida se encuentra en la falta de ella.

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